
Mi confrontación con la docencia
Tengo la profesión de QFB, desde que era una niña mi papá siempre se dirigió a mí como “química Ana Laura”, creo que esto fue lo que determinó que esta sea mi formación profesional, la cual me fue enamorando al irla conociendo, al término de la misma ingresé a trabajar en un laboratorio farmacéutico como responsable del control de calidad, visualizaba mi vida laboral en un laboratorio y fue así durante dos años.
Cuando decidí casarme mi novio había ingresado a trabajar en un CBTis de nueva creación en Santiago Tuxtla, Ver; me propuso venirme para acá, las opciones de que yo ingresará eran altas, estaban contratando personal y yo reunía los requisitos. No era algo que yo deseara hacer, nunca me había visualizado dando clase y esto rompía con lo que yo quería profesionalmente, dudé mucho en aceptar, pero al final decidí que era una oportunidad de trabajo y que tenia que valorarlo, realizándolo de la mejor manera posible, y así llegué a la docencia.
Cuando llegué me recibieron con un curso en el cual tuve compañeros que tenían ya varios años de servicio quienes con sus experiencias y consejos influyeron de manera determinante al impartir mis primeras clases.
Empecé en este camino y no me preocupaba mucho por el conocer a mis alumnos, solo por terminar los contenidos marcados en el programa, incluía actividades que les facilitaran el aprendizaje como visitas a industrias, prácticas de laboratorio y conferencias, además de el uso de el pizarrón, apuntes y trabajos extractase, sin embargo en algunas ocasiones experimentaba gran decepción por que los resultados obtenidos no eran los esperados, además de la apatía de algunos alumnos y la falta de responsabilidad de otros, constantes que ahora aún observo a pesar de el paso de los años, sin embargo también he tenido momentos de satisfacción al ganar alguno de los primeros lugares en un concurso académico, evaluaciones con calificaciones aprobatorias por arriba de la media, verlos desarrollar sus habilidades prácticas en el laboratorio, encontrarlos después de varios años ya como profesionistas, además de un gran aprendizaje en el que a veces lo imposible se vuelve posible y ante situaciones que conmueven a tal grado que quisiera ser Dios para poder ayudarlos a solucionar todos sus problemas.
A partir de la reforma del bachillerato he experimentado nuevamente temor a lo desconocido y con los constantes cambios siento que aún no piso en firme.
Se que al estar frente a grupo se tiene una gran responsabilidad, debido a que nuestro ejemplo además de nuestra guía son determinantes para los alumnos, he aprendido a tenerle mas respeto a mis alumnos a tomarlos en cuenta más como seres humanos que como sujetos de estudio y he entendido que debo ser un mediador para que él construya su propio conocimiento.
Como docente me siento agradecida con la vida por darme la oportunidad de tener un trabajo que esta lleno de aprendizaje día a día, en la que puedo ver la vida con ojos de juventud a pesar de los años que han transcurrido, soy parte de la formación académica y humana de muchos alumnos algunos de los cuales terminan su vida estudiantil al concluir el bachillerato y cada uno de los cuales ha dejado una huella imborrable en mi memoria.
Cuando decidí casarme mi novio había ingresado a trabajar en un CBTis de nueva creación en Santiago Tuxtla, Ver; me propuso venirme para acá, las opciones de que yo ingresará eran altas, estaban contratando personal y yo reunía los requisitos. No era algo que yo deseara hacer, nunca me había visualizado dando clase y esto rompía con lo que yo quería profesionalmente, dudé mucho en aceptar, pero al final decidí que era una oportunidad de trabajo y que tenia que valorarlo, realizándolo de la mejor manera posible, y así llegué a la docencia.
Cuando llegué me recibieron con un curso en el cual tuve compañeros que tenían ya varios años de servicio quienes con sus experiencias y consejos influyeron de manera determinante al impartir mis primeras clases.
Empecé en este camino y no me preocupaba mucho por el conocer a mis alumnos, solo por terminar los contenidos marcados en el programa, incluía actividades que les facilitaran el aprendizaje como visitas a industrias, prácticas de laboratorio y conferencias, además de el uso de el pizarrón, apuntes y trabajos extractase, sin embargo en algunas ocasiones experimentaba gran decepción por que los resultados obtenidos no eran los esperados, además de la apatía de algunos alumnos y la falta de responsabilidad de otros, constantes que ahora aún observo a pesar de el paso de los años, sin embargo también he tenido momentos de satisfacción al ganar alguno de los primeros lugares en un concurso académico, evaluaciones con calificaciones aprobatorias por arriba de la media, verlos desarrollar sus habilidades prácticas en el laboratorio, encontrarlos después de varios años ya como profesionistas, además de un gran aprendizaje en el que a veces lo imposible se vuelve posible y ante situaciones que conmueven a tal grado que quisiera ser Dios para poder ayudarlos a solucionar todos sus problemas.
A partir de la reforma del bachillerato he experimentado nuevamente temor a lo desconocido y con los constantes cambios siento que aún no piso en firme.
Se que al estar frente a grupo se tiene una gran responsabilidad, debido a que nuestro ejemplo además de nuestra guía son determinantes para los alumnos, he aprendido a tenerle mas respeto a mis alumnos a tomarlos en cuenta más como seres humanos que como sujetos de estudio y he entendido que debo ser un mediador para que él construya su propio conocimiento.
Como docente me siento agradecida con la vida por darme la oportunidad de tener un trabajo que esta lleno de aprendizaje día a día, en la que puedo ver la vida con ojos de juventud a pesar de los años que han transcurrido, soy parte de la formación académica y humana de muchos alumnos algunos de los cuales terminan su vida estudiantil al concluir el bachillerato y cada uno de los cuales ha dejado una huella imborrable en mi memoria.

1 comentario:
Buenas noches Ana Laura:
Gracias por su invitación al blog, al leer tu publicación coincido contigo, ya que en algún momento tuve un grupo de Matemáticas básicas y es realmente frustrante ver el nivel tan bajo en conocimientos con el que vienen nuestros alumnos y tenemos que reestructuras programas. Pero esa es realmente nuestra labor como docentes, diseñar las estrategias necesarias para que nuestros alumnos aprendan lo que tienen que aprender. Al igual que tú, yo también pienso que a pesar de los problemas que se nos pudieran presentar pesan más las satisfacciones que nos da este trabajo.
Recibe un cordial saludo. Atte: Monserrat del Carmen.
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